miércoles, 12 de mayo de 2010

Yo dibujo tu cara en un lienzo
que esta tras mis párpados.
Ahí, levemente iluminada
por la luz de afuera.

Acaricio tus pestañas con la punta,
la yema de mis dedos
que afirman tu beso en mi recuerdo.

Beso que presiona mis labios secos,
resquebrajados de tanto quererte besar,
ilusionan mis neuronas,
todo lo que mi corazón quiere escuchar
en un abismo de voces
donde la tuya me despierta
y busco en mi conciencia
la forma de chantajearla y dejarte entrar.

Mi dulce pecado
compañía y descanzo
Confianza, receloso amente y comediante
que risas llama a mis deasaires,
entorpece mis mañas y enternece mis enconos.

sonriendo y con los cinco sentidos
recordando tu paso,
y anhelo cada instante una gota
de un beso a la salida de tu voz.

espero, cerrando los ojos
dejar de respirarte, volver a la calma,
que llamas mi nombre sin pensarlo
a través de las paredes y el espacio.

me arrulla tu susurro
y a la vez me pone a temblar,
la elegancia de tu pecadora mirada
es almíbar con pimienta y sin sal.

la probada con el dedo,
es el placer de la culpa
de utilizar todos los recursos
para atarte a mi piel

te quiero, y te lo grito
me asomo en tu vida, y camino contigo
una amistad amante
en la suma negrura de una noche sonrojada
en lo ajeno de una cama q no reconoce el silencio,
te vi venir a mi y deje entrar mi vida a tu lado.

lunes, 8 de marzo de 2010

la batalla la gana el más fuerte

Gaia, es tu fuerza inquebrantable
una mano que nos golpeo duramente
remeciste todo a nuestro al rededor
pero provocaste nuestro corazón.

Verdaderos soldados batallan tus escombros
renuevan fuerzas y se suman todos
la victoria es inminente
tu gigantesca brutalidad
no le gana a la humanidad.

Corre que el amor dispara eficaz
su veneno es contagioso y se derrama rápido,
huye que ya llegó el batallón
con armas que construyen y siembran
con voces que truenan valor.


Cambios de Bicentenario


En doscientos años tuvimos muchas cosas. Tuvimos heroes, mártires, santos, inundaciones, terremotos, mundiales y divisiones. Esta última marcando una grieta tan profunda como las que encontramos en nuestro querido edificio del Banco Estado.

Nos preparábamos fervientemente para una fiesta de bicentenario con bombos y platillos, pero sin darnos cuenta que para avanzar es necesario arreglar las vías. Cada uno celebraba a su manera un país que de dos puntos se mira diferente y que se quiere, pero que no se les quiere a todos. Que triste que sea necesario un llamado de atención de semejante magnitud, pero no es más que eso.

Este terremoto que duramente nos azotó es la más clara forma que tiene la vida de decirnos "borrón y cuenta nueva". Todos nos movimos, el terremoto no perdona estado de cuenta, pedigri social, pasado o cargo. Nos obliga a ponernos del mismo lado del puente para poder levantarnos, a mirar el mismo fin y remar por todos. Una bonita cachetada para dejar el pasado atras y construír los próximos doscientos años con otros heroes, otros santos, mundiales, problemas y crisis. Tomando todo lo aprendido y aplicándolo para bien de nuestro Chile, nuestra región, nuestra cuna, Los Angeles.

Apostemos por una pelea nueva, no contra nosotros mismos, ni contra la naturaleza. Una lucha de amor contra la mediocridad y las adversidades.
Mientras más somos más fuerza tenemos y dejamos de cortar contra la veta, que es inutil.