lunes, 8 de marzo de 2010

la batalla la gana el más fuerte

Gaia, es tu fuerza inquebrantable
una mano que nos golpeo duramente
remeciste todo a nuestro al rededor
pero provocaste nuestro corazón.

Verdaderos soldados batallan tus escombros
renuevan fuerzas y se suman todos
la victoria es inminente
tu gigantesca brutalidad
no le gana a la humanidad.

Corre que el amor dispara eficaz
su veneno es contagioso y se derrama rápido,
huye que ya llegó el batallón
con armas que construyen y siembran
con voces que truenan valor.


Cambios de Bicentenario


En doscientos años tuvimos muchas cosas. Tuvimos heroes, mártires, santos, inundaciones, terremotos, mundiales y divisiones. Esta última marcando una grieta tan profunda como las que encontramos en nuestro querido edificio del Banco Estado.

Nos preparábamos fervientemente para una fiesta de bicentenario con bombos y platillos, pero sin darnos cuenta que para avanzar es necesario arreglar las vías. Cada uno celebraba a su manera un país que de dos puntos se mira diferente y que se quiere, pero que no se les quiere a todos. Que triste que sea necesario un llamado de atención de semejante magnitud, pero no es más que eso.

Este terremoto que duramente nos azotó es la más clara forma que tiene la vida de decirnos "borrón y cuenta nueva". Todos nos movimos, el terremoto no perdona estado de cuenta, pedigri social, pasado o cargo. Nos obliga a ponernos del mismo lado del puente para poder levantarnos, a mirar el mismo fin y remar por todos. Una bonita cachetada para dejar el pasado atras y construír los próximos doscientos años con otros heroes, otros santos, mundiales, problemas y crisis. Tomando todo lo aprendido y aplicándolo para bien de nuestro Chile, nuestra región, nuestra cuna, Los Angeles.

Apostemos por una pelea nueva, no contra nosotros mismos, ni contra la naturaleza. Una lucha de amor contra la mediocridad y las adversidades.
Mientras más somos más fuerza tenemos y dejamos de cortar contra la veta, que es inutil.