miércoles, 30 de julio de 2008

give 1 recive 1 houndred

Me muero de ganas de escribir algo. Algo para todo el mundo, algo llenador y profundo. Mas no se me viene nada a la mente así como prefabricado. Asi que simplemente dejaré repartidas letras y palabras que espero formen algo más armonioso que cuerdo y más complejo que completo.

Quisas algo relacionado con los diez días que pase con la tierra en las manos, entre los dedos. O con la hermosura de la sencillez reflejada en la sonrisa y los ojos inundados de felicidad de una familia que entrega mucho más que todo cada día y ver como los sueños y los cuentos de hadas si son de verdad y si se pueden cumplir. Deje escritos en trabajos que olvidé recuperar o calcar para el blog, pero sin duda el sentimiento que me llenó esos días todavía lo recuerdo y persiste en mi. No con tanta avidez como cuando estaba allá y sentía el frío y el agua en los pies y las manos, pero si con la alegría de la experiencia vivida y que jamás olvidaré.

Y, esque con tanto amor, todo alcanza. Con amor el tiempo da para todos y para todo, la plata, la dispocisión, las circunstancias rinden de manera inpensable. Descubrí que es real la multiplicación de los panes y los peces. Que con amor nada me falta.

A pesar de que el tiempo nos apremiaba, y que las cosas no querían resultar de la forma esperada y planeada, la fuerza y el cariño pusieron en nuestro trabajo más fruto que el que podíamos calcular. Es así como el proyecto se cumplió, una casa se levantó, un hogar se construyó y varias almas se esculpieron al pie de unos sueños enterrados bajo los pilotes.

Aprendí tanto...

siento que al andar
el camino enancha
y acorta la distancia.
la real sensación de estar
es más ser dentro del propuesto
es el amar
es el desinterés del salario.
la sonrisa cautiva
en los labios que comparten
que cuentan su historia,
en las manos que amasan sueños
que cultivan sendas de hogar.
ojos que imitan
la tierra generosa fecunda
lágrimas de anhelos
que se cumplieron con yagas
con frío y con sudor.
De mi todo lo di
y recibí más de lo que jamás conceví

1 comentario:

Anónimo dijo...

Notable, la cago que me paso mucho de lo mismo... uno a veces no dimensiona lo que uno le da a la familia con los trabajos, para eso basta con empezar a recordar las historias que nos contaban y empezar a sentirlas como de uno... es un mundo que se te abre y a mi por lo menos me hizo ver lo lindo de las cosas simples.

Escribis bien pequeña, me gusto!!.. nso vemos chau!